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NON Á GUERRA (Outra vez)

sabado 26 marzo 2011

E non a esta, senón a tódalas guerras. Sempre. A única guerra que me interesa é a guerra ó intervencionismo, á tutela internacional, á hipocrisía socialmente aceptada, á legalidade que establecen os dominantes, ás mentiras que se visten de fines humanitarios.

A min dáme igual o que opine a ONU; non votei ó PSOE cando foi o de Irak e non voto agora ó PP, e nin sequera voto a IU. Eu só creo nas persoas, e na erradicación definitiva da violencia que non teña a súa orixe na autodefensa. Eu non voto porque non quero participar nun sistema no que non creo nin me representa. Pero teño ollos, e sei o que está a pasar, e precisamente porque non voto, teño máis dereito que un votante a falar, a queixarme, a poder expresar ideas aínda que non sexan politicamente correctas.

A guerra de Libia é unha guerra, como a de Irak, polo control de recursos e a posta en marcha de planes estratéxicos. Unha guerra que persigue unha maior supremacía de Occidente. E non penso tragar. O governo español está a tomar parte nunha masacre máis, agora co amparo da ONU, noutrora co amparo da OTAN. E sinto vergoña por vivir en este país.

Como os indecisos seguro que precisades unha explicación algo máis coherente, e sobre todo datos, aí vai unha misiva bastante interesante asinada por Juan Varela.

Queridos amigos:

De nuevo me siento obligado a molestaros en otro de esos momentos en los que la máquina propagandista mundial hacedora de consensos (Chomsky) pasa de su habitual velocidad de crucero a pisar el acelerador para hacernos comulgar a todos con ruedas de molino. En esta ocasión se trata, además,de una acción criminal que provocará miles de víctimas inocentes de las que debemos sentirnos responsables por activa o por pasiva. Nuestropaisillo, de nuevo, se cuelga de las faldas de los grandes genocidas mundiales e intenta, aznarianamente, salir del rincón de la historia y volver a ser uno de las mayores potencias asesinas del planeta, como lo fue otrora.
Ante esta situación, de nuevo hago una llamada a ejercer aquello que debería distinguir al ser humano: pensar. Lo que implica recabar datos ciertos, informarse, y luego reflexionar sobre ellos. Afortunadamente, por debajo de la degenerada cortina mediática, hay gente que bucea en la
realidad y ayuda a sacar a flote la verdad.
No es difícil, de todos modos, llegar a algunas conclusiones lógicas casi sin tener información:
1) El ataque a Libia no tiene motivaciones humanitarias. ¿Alguien con dos dedos de frente puede creer aún en las motivaciones humanitarias de la mal llamada "comunidad internacional"?. Pero si alguno os sentís tentado a creer en ello, os bastaría con pensar en lo que sucede diariamente en
Palestina, o lo que está sucediendo en Bahreim o Arabia Saudí, etc., sin que la "comunidad internacional" se inmute.
2) Si no es por razones humanitarias, sólo puede haber razones geoestratégicas, deducción que se refuerza si se sabe que Libia es la mayor productora de petroleo en África, que tiene una fuerte compañía nacional que controla la producción, que el 11% de la producción libia de petróleo va a China, que Europa depende del petróleo libio a través del oleoducto que une Libia con Sicilia, etc (en los links abajo podéis estudiar la situación con detalle, si tenéis paciencia y estómago recio).
Ya sólo con esto la náusea empieza a crecer exponencialmente. Pero lo hace aun más si uno se informa un poquito y, logrando salir de la cortina de humo propagandista de la prensa del régimen, sabe percibir las diferencias entre lo que sucede en Libia y lo que sucede en otros países de la zona.
De este modo, se hace evidente que lo sucedido en Libia no es una revuelta popular como las de Túnez o Egipto, sino una confrontación de clanes tribales alimentada por el Imperialismo capitalista mundial como estrategia para controlar el petróleo libio, al tiempo que se ayuda decisivamente al control de los procesos liberadores del Magreb y de la península arábiga. Suponiendo que Gadafi haya masacrado a alguien, cosa que, por cierto, está sin demostrar, habría masacrado a combatientes enemigos. Por otra parte, nada garantiza que estos no masacren a su vez a sus enemigos cuando venzan con la ayuda del Imperialismo (¿o cuando vayan a entrar en Trípoli los bombardearan para que no se carguen a los gadafianos como han hecho con los gadafianos para que no se los carguen a ellos?). En otras palabras, los así llamados rebeldes carecen de legitimidad democrática o moral alguna, como de la que carecen Gadafi y los dirigentes del Imperialismo. Comparar la situación, como ha hecho algún pseudoizquierdista defensor de Zapatero, con la del no
intervencionismo ante la República resulta una manipulación que insulta nuestra inteligencia y la memoria de la República y sus heroicos defensores.
Así, la estrategia del Imperialismo para controlar las revueltas del Magreb y de los países árabes es triple:
a) Allá donde el sátrapa o el clan de turno controle la situación o tenga demasiada fuerza financiera, entonces lo apoyaremos sin reservas, independientemente de que invada, asesine, reprima, etc. Si acaso,pediremos con la boca muy pequeña alguna reforma cosmética (casos de Bahreim, Arabia Saudí, Marruecos);
b) Allá donde el sátrapa de turno no sea capaz de controlar la situación, y el ejército esté suficientemente financiado y entrenado por el Imperialismo, renegaremos como el que más de nuestro hombre y pondremos al ejército a controlar las reformas, que serán lo más leves posibles. Es la solución que podríamos llamar "solución a la española", pues reproduciría, mutatis mutandis, nuestra gloriosa transición (con complicaciones, porque no creo que se les pueda permitir nuestro grado de consumo y de incorporación al capitalismo central). Es el caso de Egipto y Túnez.
c) Y allá donde ni el sátrapa ni el ejército sean controlables, entonces vamos a la solución balcánica. Dividiremos y venceremos. Crearemos malvados, armaremos y apoyaremos disidencias tribales o étnicas y haremos intervenciones humanitarias llegado el momento, tratando en este caso de no caer en los errores de Irak, que tan caros nos han salido. Es el caso de Libia.
Pues bien, yo no sé vosotros, pero yo no quiero participar en toda esta mierda, ni que se haga en mi nombre ni con mis impuestos. Me siento personalmente responsable de las muertes que provoque la santa alianza imperial, y aunque sólo sea por dignidad personal, saldré de nuevo a la calle (nunca debí dejarla mientras siguiéramos en Afaganistan) y me manifiestaré y trataré de que el gobierno español, lacayo de las multinacionales y la banca, me escuche. No contaré esta vez con los profesionales del espectáculo ni "intelectuales" afines al PSOE, ni con el apoyo del grupo PRISA, pero eso no va a hacer que me calle, que nos callemos. Por eso, amigos (a quien amo sobre todo tesoro), os llamo a desempolvar el NO A LA GUERRA (que, como digo, nunca debimos olvidar) y
apoyar las convocatorias que ya empiezan a fraguarse (http://www.rebelion.org/noticia.php?id=124571).

Un abrazo y espero veros de nuevo en pie de lucha contra la barbarie
imperial. JUAN.
 

 






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